Resumen: La teoría del control es una perspectiva en criminología que trata de explicar la distribución del delito y de la delincuencia entre personas, grupos y sociedades (Gottfredson y Hirschi, 1990). A diferencia de las teorías de ciencia de la conducta, que tratan de descubrir lo que motiva a las personas a robar y a ser agresivas, las teorías del control comienzan por suponer que los motivos para el delito y la violencia son similares a los motivos para el resto de los comportamientos.
Las teorías del control comienzan por suponer que el comportamiento conformado es problemático, y tratan de comprender las fuerzas que obligan a la mayoría de las personas, la mayor parte del tiempo, a comportarse de un modo no criminal.
La teoría del autocontrol localiza la base del comportamiento conforme
en las vinculaciones que se forman al principio de la vida entre los padres u otros cuidadores y los hijos. Estas vinculaciones, o vínculos sociales, se desarrollan hacia la tendencia a regular el comportamiento individual en función de las consecuencias negativas de las acciones (Hirschi, 1969; Gottfredson y Hirschi, 1990).
Las diferencias en la educación y otras experiencias de la primera infancia crean
diferencias entre las personas en cuanto a la capacidad de retrasar la gratificación
procedente de deseos y necesidades a corto plazo, y de evitar consecuencias negativas
a largo plazo. Estas consecuencias negativas incluyen la pérdida del respeto y afecto de otras personas, del rendimiento académico y del empleo. La teoría del autocontrol tiene conexiones con las teorías de la autoregulación (por ejemplo, Baumeister y Heatherton, 1996), y con los comportamientos problemáticos (por ejemplo, Donovan, Jessor y Costa, 1991). |