Resumen: Las consecuencias de la distinción entre derechos del hombre y
derechos del ciudadano son un tópico al que juristas y politólogos
han dedicado relativa atención hasta muy recientemente. En particular, resulta llamativamente escasa la reflexión acerca de la transformación de la ciudadanía (en su obvio entronque con la nacionalidad), que fue en 1789 categoría de emancipación, recuperando los acentos liberadores de la aparición de las ciudades en la Edad Media–el aire de la ciudad hace libres–, convertida hoy en obstáculo para la extensión de derechos, a la construcción de la democracia inclusiva, tal y como han señalado algunos –pocos– estudiosos entre los que ha-bría que destacar a Balibar o Ferrajoli, por ejemplo, junto a Bouamama.
Aunque hoy, en el contexto de un proyecto europeo aparentemente
paralizado o al menos bloqueado tras la incertidumbre que nació del resultado negativo de los referendos en Francia y Holanda, resulta quizá menos llamativo el casi inexistente debate europeo sobre la ciudadanía y los derechos políticos en relación con los inmigrantes. |