Resumen: Los mayores somos un producto que vende: a los políticos votos, a los bancos dinero
y una lacra para la Seguridad Social.
Hasta el siglo XVIII no se habla de vejez, apareciendo el dato histórico como paradigma
de la Ancianidad. Es a mediados del siglo XIX cuando el Estado se hace cargo de
los mayores. Si bien sabemos que los mayores que formaban parte del Senado, pertenecían
a la burguesía. El resto vivió y permaneció en el anonimato, algo semejante a lo que
acontece hoy en un considerable número de personas entradas en años.
A propósito del tema que nos concita, la “educación intergeneracional” quiero hacer unas reflexiones nacidas unas de la experiencia personal y otras de la simple observación
de una persona que camina por la calle.
Envejecer no es una enfermedad, lo que pasa es que todos tenemos un reloj biológico con diferente programa de tiempo. Estamos compuestos de un material genético donde nuestros genes son un libro de cocina, en el que están escritas las exquisitas recetas de los platos que forman lo que somos (corazón sano, ojos penetrantes, etc.) |