Resumen: Los medios de comunicación de masas que responden a lógicas comerciales se mueven habitualmente en dos mercados diferenciados. Por un lado, participan en un mercado de productos comunicativos: producen contenidos que son después vendidos a sus clientes y usuarios. Por otro lado, los medios participan en el mercado de las audiencias. Aunque a menudo nos referimos a este segundo mercado como un mercado de espacios o tiempos
publicitarios, lo cierto es que los anunciantes no compran espacio o tiempo, sino que compran aquellas audiencias que se exponen a dichos espacios o tiempos publicitarios o para ser incluso más precisos, lo que en realidad compran es la atención de los miembros
de la audiencia que se exponen a dichos espacios o tiempos publicitarios. El peso específico que cada uno de esos mercados adquiera depende de muy diversos factores y da lugar a diferentes modelos de negocio. Así, por ejemplo, los medios audiovisuales, por sus propias características tecnológicas, han favorecido tradicionalmente modelos de negocio basados en la publicidad y, por tanto, en la venta de audiencias. Sin embargo, la prensa ha seguido habitualmente modelos de negocio más diversos y en los que el peso específico de los dos mercados resulta muy variable. Existen, por ejemplo, publicaciones gratuitas financiadas exclusivamente a través de la publicidad, publicaciones de pago sin contenidos publicitarios, y publicaciones mixtas que generan ingresos a través de la venta de contenidos y de la venta de audiencias... |