Resumen: Piense un momento en la cantidad de personas del mundo entero que están o que han estado en prisión. Las cifras son altas, y sin embargo muchos de nosotros tenemos la idea de que esas personas son muy parecidas; de que tal vez toda su desviación tiene su origen en los mismos problemas, por lo que tendemos a centrarnos, en este sentido, en las «causas» sociales, familiares y sistemáticas. Sabemos, por ejemplo, que unos ingresos bajos, una escasa atención parental, el maltrato infantil, la violencia mediática y muchos otros factores sociales tienen que ver con la desviación de quienes se adentran en la delincuencia. Pero lo que diferencia a los delincuentes entre sí, y lo que los distingue de la comunidad general de otros que viven bajo las mismas condiciones, es el hecho de que no todos los individuos reaccionan de la misma manera ante condiciones ambientales parecidas.
¿Por qué las personas reaccionan de modo diferente pese a tener similares adversidades, factores de estrés, estilos de educar a los hijos y barrios? Y también, dadas las distintas influencias del entorno, ¿por qué algunas personas responden de manera similar; por ej., delincuentes violentos que proceden de entornos acomodados frente a otros provenientes de entornos pobres? Puede que haya razones más intrínsecas, más biológicas que expliquen esta diversidad. |