Resumen: Las personas mayores forman un colectivo marginado porque es considerado como inútil e improductivo para una sociedad estructurada en torno a la competitividad, consumismo, rentabilidad y productividad. Es la consecuencia de la división del ciclo vital en tres períodos: primera edad o etapa del aprendizaje, segunda edad o período laboral, y tercera edad o fase improductiva y pasiva. Las personas mayores se encuentran inmersas en una serie de elementos culturales (en el amplio sentido del término) que deben seguir interiorizando y, aún más, filtrando críticamente, para no romper la cadena de socialización que tuvieron antes de jubilarse y no sentirse producto de procesos de aculturación. Sería bueno mentalizar a este colectivo en el sentido de que aún son objeto de socialización, y no sólo sujeto pasivo de la misma, en el mejor de los casos. Por ello, la educación de las personas mayores debe tener fuertes implicaciones para el resto de la sociedad, pues, entre otras cosas, supone redefinir sus objetivos y estructuras para adecuarlos a la filosofía de educación permanente. Esto permitirá a nuestros mayores conservar su salud mental, enriquecer su bagaje cultural y dar rienda suelta a su creatividad. Y todo ello les llevará a sentirse partícipes de la construcción diaria de su comunidad. |