Resumen: Tradicionalmente las operaciones y contratos bancarios se clasifican en
tres grandes categorías: las operaciones activas, las operaciones pasivas y las operaciones neutras o parabancarias (por todos, SANTOS MARTÍNEZ, V., El contrato bancario. Concepto funcional, Bilbao, 1972, pp.179 y ss). Dentro de estas últimas se insertan la mayoría de los contratos de servicios de inversión que realizan las entidades de crédito, ya que no constituyen operaciones pasivas, al no captar fondos por cuenta propia las entidades de crédito, ni activas (el banco no concede crédito, excepción hecha del préstamo de valores), sino que se trata de un conjunto de contratos que realizan los bancos en el ámbito del mercado de valores o más propiamente de los servicios de inversión, y que por ello no cumplen la función de intermediación en el crédito indirecto que es la típica y esencial de la actividad bancaria (SANTOS MARTINEZ, cit. pp. 136 y ss.). Por ello estos contratos han de delimitarse atendiendo a un criterio objetivo: la prestación de servicios de inversión. |