Resumen: La disquisición terminológica en torno a un asunto se torna estéril si no tiene como fin aumentar el conocimiento acerca del mismo. ¿Por qué discutir en este caso entonces en torno a las palabras y su significado? Porque esa discusión nos ayuda a avanzar en nuestra intención de conocer más y mejor con el fin último de fundamentar más adecuadamente nuestra práctica. Con este afán escribí hace cerca de cuatro años la primera versión de este texto, y con el mismo están escritas las nuevas reflexiones que siguen. Mi intención es hablar no sólo de los términos que se utilizan para referirse a la educación de las personas mayores, sino de la semántica de los mismos. El debate merece la pena porque desde mi punto de vista la cuestión adolece de invisibilidad y confusión. Si bien existen varias expresiones utilizadas para referirse a la educación de los mayores, es indispensable aclarar las pretensiones y las raíces de las mismas porque, aunque en principio todas sean tratadas en pie de igualdad, cada una podría ser distinta y, por tanto, su adopción traería consecuencias diferentes de cara a la comprensión del tema y su práctica. Y de hecho es esto lo que ocurre. Centraré el repaso terminológico en los siguientes conceptos -y su correspondiente significado-: gerontología educativa, geríagogía, geragogía, gerogogía, geratología y gerontagogía. Empecemos por la semántica de cada una de estas expresiones. |