Resumen: El desarrollo imparable de la sociedad de la información, de la que Internet es el estandarte principal, propicia la aparición de nuevas patologías, es decir, nuevas formas de producirse daños, respecto de la cuales debe dirimirse quién y en qué casos se responde. Su estudio, lejos de resultar materia de laboratorio, afecta de forma esencial a la misma manera de ser de la sociedad de la información. Importantes decisiones comerciales e, incluso, tecnológicas penden de la resolución del problema de la responsabilidad civil, lo que justifica que dicho asunto sea el punto de encuentro de importantísimas fuerzas económicas. Esto último explica que, en la legislación comparada (actual legislación norteamericana y futura europea, fundamentalmente) los términos se hayan invertido y no son los productos y las tecnologías las que habrán de adecuarse a una previa decisión política sobre la distribución de los daños (o, sobre límites y libertades) sino al contrario: la responsabilidad civil debe aplicarse sobre el estado actual de las cosas impuesto por el libre juego del mercado y del desarrollo tecnológico. |