Resumen: Criticaba mi gran Maestro, Piero Calmandrei, la muerte ab irata manu, de su íntimo amigo, al notable procesalista penalista Dott. Saraceno, por un grupo de fascistas, en la Italia del Norte de 1944 y decía: SARACENO, como última palabra antes de ser fusilado, gritó a sus verdugos: “!Asesinos¡”. Y no fue un insulto. Fue una sentencia de condena. Son constantes los errores que se cometen en la publicación oficial de leyes y demás disposiciones en el “Boletín Oficial del Estado”; incluso en ocasiones, la “fe de erratas” o de correcciones, en tan amplia como la Disposición corregida. Más recientemene, el problema se ha agudizado por la conducta de diversos miembros del Gobierno, de la Nomenklatura y del Appafrat superior públicamente utilizar como si se tratase de sinónima de “promulgación”, las de “expresión”, “conversación”, “ficción”, etc., dando al honrado ciudadano que no tiene otros medios de contacto con esas altas esferas que los de una televisión parcial y unas radios, la impresión de que se trata de verdaderas normas y en realidad no lo són, y además, oficialmente —en declaraciones de tal tipo— las opiniones de un mismo cargo, cambian de la mañana a la tarde y al día siguiente, produciendo en el ciudadano, desconfianza e irritación al ver sus derechos tan frívolamente —la expresión es corta— tratados... |