Resumen: La justicia administrativa fue una más de las grandes innovaciones institucionales introducidas por la Revolución Francesa, que, como tantas otras, fue perfilada y puesta a punto por su principal ejecutor testamentario, Napoleón Bonaparte. Fue una creación jurídica enteramente nueva, que carecía de raíces en los grandes fundamentos históricos en que hasta entonces se había arraigado todo el Derecho europeo (Derecho Romano, Derecho Germánico, Derecho Canónico, ius commune medieval o moderno, el common law, el Derecho Natural y de Gentes). Surge súbitamente en la Revolución Francesa en el mismo año 1789, se afirma y madura a lo largo del Siglo XIX y conoce un espectacular despliegue durante todo el XX, y se aparece ahora, recién inaugurado el siglo XXI, tras las reformas generalizadas en el último cambio de siglo, como una pieza central e inexcusable del orden democrático sustantivo, lo que se ha convenido en llamar Estado de Derecho. La justicia administrativa aparece de forma súbita como algo comple tamente novedoso que pone en pie la Revolución Francesa para intentar hacer real, con una sorprendente lucidez y resolución, uno de los principios básicos formulados por Locke y por Rousseau, “poner a la Ley por encima del hombre”. Nadie puede ejercer el poder en una sociedad de hombres libres si no es en virtud de la Ley... |