Resumen: Muchas veces he sentido la tentación de llamar a la contabilidad, “el derecho en números”. Ni es siempre así, ni todo es así. Pero la metáfora es válida en no pocas ocasiones, porque cuantificar el alcance patrimonial de las relaciones obligatorias equivale a representar de manera unívoca la trascendencia económica de deuda y crédito. Si las cosas son como deben, quienes también quedan retratados son -en sus posiciones respectivas- el deudor y el acreedor. Los números son, por tanto, un medio de expresión1, un grafismo sintético; y no sólo expresan, sino que pueden ayudar -y de hecho ayudan- a desentrañar muchos y muy principales aspectos de las relaciones jurídicas. Quizás eso es lo que ha hecho que las historias de los números y la de las instituciones jurídicas tengan a veces puntos en común, episodios compartidos. Curiosamente, y por lo que a esta comunicación respecta, esos tiempos de conexión entre “números” y “derecho” han fructificado en otro orden científico: la contabilidad… |