Resumen: Mientras preparábamos este trabajo, no dejábamos de
preguntarnos con qué tipo de imaginación lingüística comenzaríamos:
la del niño que llama *taxero al conductor del taxi o
aventura que en inglés comida se dice *comideit; la del estudiante
que osa escribir en un examen que en el vulgarismo fonético
*poblema –en lugar de problema– se produce un fenómeno
de diálisis –en lugar de disimilación–, o la del periodista
y buen comunicador que con habilidad metalingüística llama
al presidente Zapatero “esdrujulísimo”1, por su “témeridad”,
su “sólidaridad” y su “résponsabilidad”...
Comentarios: Este artículo forma parte de la obra “Creación neológica y la sociedad de la imaginación” con el ISBN 978-84-9849-184-5. Publicado por Dykinson en 2008.