Resumen: La contabilidad, tanto en las personas físicas como en las jurídicas viene a cumplir determinados fines, que van más allá del permitir al sujeto contable unos datos sobre la marcha económica de su negocio. Entre ellos destaca el de dotar de información a todos aquellos que se relacionan de una manera u otra con quién está sujeto a la obligación de llevar una contabilidad.
Sin embargo, a diferencia de los empresarios personas físicas, en
las sociedades la función que lleva a cabo la contabilidad, es significativamente más importante. Por un lado, y frente a todas las sociedades, el empresario persona física desarrolla la actividad asumiendo exclusivamente él el riesgo, y por ello las posibles pérdidas y ganancias, derivado del ejercicio de la actividad empresarial, mientras que en las sociedades es la colectividad de socios los que terminan asumiendo los resultados obtenidos –al menos los mayores o menores beneficios–, llegándose incluso, en el caso de algunos tipos sociales, a responder personalmente por las deudas de la sociedad. Por ello, los socios tienen un interés muy especial en conocer el estado patrimonial de la sociedad en la que participan, para poder saber cuál es el estado de su inversión, sus posibles beneficios, y también, cuál es la entidad de las deudas a las que podría extenderse su responsabilidad. |