Resumen: No por cobrar conciencia del carácter retórico e interpretativoopcional que en muy buena medida tienen los topoi reunidos bajo la heterogénea categoría «derechos humanos», es cuestión de caer en la candidez de pensar que esto pueda enmendarse sustancialmente. La lógica propia («gramática») de esos discursos, su «región» lingüística específica, es inconciliable con la posibilidad de ajustarlos sobre todo a auténticos rigores científicos. No obstante, unos discursos-DH pueden resultar útiles en la práctica, en cuanto consigan impulsar ciertas soluciones políticas y jurídicas especialmente deseables. Ellos pueden servir de apoyo para frenar abusos del Poder y hasta coadyuvar a la realización de otros fines humanos valiosos, si las condiciones materiales e ideológicas del medio social lo permiten. Solo que, habida cuenta de la necesidad de respaldo popular requerido para esos efec- tos, viene a resultar necesario, para atraer a las gentes en tal sentido, el recurrir a unas formas de persuasión que respondan a «construcciones » mito-ideológicas sobre la naturaleza de las relaciones humanas. Entre estos productos del imaginario colectivo, en cuanto al lenguaje- DH bien puede decirse que este mismo, tal como es, hoy por hoy constituye el «mal menor» con vistas a propiciar, en muchos respectos, dichos tipos de soluciones. |