Resumen: Encontré a Mario Losano por primera vez en el año 1981 en un
gigantesco Congreso mundial de las Uniones Internacionales de Proceso de Datos (International Federation for Information Processing – IFIP) en Australia. Como únicos juristas de nuestros respectivos países entre centenares de expertos informáticos tuvimos tiempo, al margen del congreso, de discutir acerca de las posibilidades de la utilización de la tecnología de la información en el sistema jurídico de nuestras respectivas naciones. Losano me llamó la atención como un colega crítico, elocuente, con una información plural, y con intereses interdisciplinares, con el que uno se podría llevar bien a primera vista.
Estábamos de acuerdo en la gran importancia de la tecnología de
la información para el Estado y la sociedad, aunque valorábamos de
forma diferente la forma y manera de su aplicación en nuestros respectivos países. Losano se mostraba más bien pesimista sobre las capacidades de la burocracia italiana de aprovechar el potencial innovador de la tecnología de la información, pues consideraba Italia
como “resistente a las reformas” –una posición fundamental que ha
impregnado muchas de sus aportaciones periodístico-políticas hasta
hoy. |