Resumen: El fútbol, el más bello y el más popular de los deportes, es degradado
a «factor criminogeno». Y en este sentido, cabe señalar: 1) que los otros deportes, incluso aquellos que movilizan a grandes multitudes de espectadores, como el automovilismo y el ciclismo, ignoran completamente los episodios de violencia en ocasión de sus respectivas manifestaciones deportivas, que siempre se desarrollan de un modo más civilizado; 2) que sólo el fútbol, en un tiempo deporte civil y caballeresco, desde hace algunas décadas está cada vez más asolado por crecientes olas de violencia; 3) que, siendo la violencia una característica exclusiva del deporte futbolístico, también los factores que predisponen a tal violencia deben considerarse propios y exclusivos de este deporte y, por tanto, se encuentran dentro del mundo de fútbol y de las «mutaciones subculturales» que han ido experimentando 4) que, en definitiva, no siendo obviamente ningún deporte, ni el profesional, en sí mismo criminógeno, que termine convirtiéndose así depende de cómo es vivido. |