Resumen: Se ha producido una importante transformación en la noción de envejecimiento en las últimas décadas. Hasta hace poco, la visión sobre las posibilidades que tenían las personas
retiradas, una vez que terminaba su periodo de vida laboral activa, era negativa, al considerar que disminuían sus capacidades fisiológicas y los tratamientos se enfocaban desde el punto de vista médico, para mitigar los déficit. Estas posturas evocan una imagen
pesimista, relacionada con la pobreza, la soledad, la enfermedad, que ha tenido como consecuencia unas actuaciones paliativas, sobre todo desde la Medicina y la Psicología, que han desarrollado las especialidades de la Geriatría y la Gerontología. Esta etapa era
considerada como una tragedia, algo no deseado, en definitiva, una preparación para la muerte.
Afortunadamente estas posturas cambian y hoy consideramos una nueva fase, un tercer periodo de la vida con enormes posibilidades de actividad creativa y útil para la sociedad, grandes oportunidades personales de ocio, cultura y educación, perspectivas
de desarrollo personal, formación, ocupación placentera del tiempo disponible. En la actualidad las Ciencias de la Salud reconocen un potencial y unas condiciones de autonomía en las personas cuando llegan a su jubilación, siendo aptos para mantener su independencia
y una vida saludable, visión nueva ésta que provoca el rechazo de la
consideración patológica de la vejez. Mencionamos a los “jóvenes-viejos”, con unas características muy diferentes de los “viejos-viejos”, que sobrepasan los 75 -80 años. Reconocemos grandes posibilidades de desarrollo y potencial socio-económico y cultural, por lo que hablamos del “poder gris” para designar a este grupo de edad... |