Resumen: Bien puede afirmarse que el desarrollo del deporte ha discurrido ligado
al del asociacionismo deportivo y esta evidente realidad determina,
a su vez, la palmaria constatación de que el mismo venga configurarse, de forma veraz, como elemento impulsor del deporte en general. De ahí su importancia y relevancia, pues, definitivamente, en el mismo es donde debe buscarse el origen y desarrollo del fenómeno deportivo. En España el influjo novedoso que supondría la corriente deportiva, en principio, no encontraría un ambiente propicio para su pronta recepción y arraigo. Máxime si se tiene en cuenta, no sólo la incomprensión de los poderes públicos respecto del deporte, sino también el hecho de que la endémica debilidad del asociacionismo en el marco de la sociedad civil española, también tendría su fiel reflejo en la estructura asociativa del deporte, notablemente inferior en comparación con las estructuras deportivas de los países de nuestra órbita socio-cultural. A pesar de ello, debe afirmarse el cauce asociativo privado sería crucial en el desarrollo y expansión
del deporte. Aunque no resulte menos cierto que, cuando se produce
su eclosión social, se verificaría una intervención pública activa
mediante el establecimiento de un conjunto normativo que regularía profusamente la organización del ámbito deportivo, a la par que determinará que la promoción y desarrollo del mismo, constituye, esencialmente, responsabilidad del Estado. |