Resumen: Si hace veinte o treinta años, a lo sumo, se nos hubiera propuesto como tema de debate la Educación Intergeneracional, los argumentos y premisas a discutir hubieran sido más reducidos en número y por supuesto menos amplios en temática y bastante diferentes en su planteamiento.
En poco más de un cuarto de siglo las relaciones intergeneracionales han sufrido tal cambio, que han roto completamente la cadena secular que unía cada generación con sus antecesoras (padres, abuelos) y la siguiente (hijos). Ignoro en qué medida han influido en este cambio brutal los acontecimientos políticos, sociales, económicos, etc. del último tercio del siglo XX, pero me atrevería a señalar, sin mucho margen de error, que el “mayo del 68” puede tomarse como punto de partida del cambio de esquemas, del pensamiento radical, de la rebeldía incontrolada, de la que lucha por todo y contra todo, de la competencia feroz, del todo vale, de la contra cultura, de la corrupción generalizada y, en resumen, de un ansia vehemente de romper y distanciarnos de los valores tradicionales.
Hay una prisa enorme por entrar en el siglo XXI y el tercer milenio, sin ataduras ni referencias anteriores, pero lo que es peor, sin tener clara la idea de lo que queremos, ni hacia dónde ir... |