Resumen: Durante todo el tiempo en el que las personas han estado examinando la conducta delictiva, se ha puesto de manifiesto que el género es uno de los mayores correlatos del delito. El género y el delito están relacionados histórica y transculturalmente.
Con independencia de cómo sea medido el delito, es un hecho conocido que los varones tienen más probabilidades que las mujeres de cometer delitos. Sin embargo, más que para preguntarse por las razones de esta relación, el hecho se ha utilizado una y otra vez para justificar la ceguera de género inherente al campo de la Criminología.
No obstante, «se deriva un beneficio de la pregunta: ¿Por qué las mujeres están tan poco representadas en el delito?, así como de examinar por qué los hombres están tan representados» (Flavin, 2004, p. 71). El hecho de no plantear ambas preguntas ha limitado considerablemente el crecimiento de la Criminología. |